viernes, 18 de marzo de 2011

Día de suerte

Hoy, es la primera vez que salgo contenta de una audición de violín.
Cuando he salido al escenario, he sentido una energía en el ambiente, algo que me decía que ya estaba bien de tropezar tantas veces, que no estaba bien acostumbrarse a tener la cara húmeda. Y, de repente, mis dedos han comenzado a galopar entre las cuatro cuerdas del violín, como tantas otras veces, pero esta vez sin miedo, con la seguridad de alguien que poco a poco empieza a ser feliz. El público ha concluido mi actuación con un gran aplauso, mientras yo me dirigía a la salida con mi violín, y mi arco en la mano derecha, mi partitura del Preludio y Allegro de Fritz Kreisler en la izquierda, y una gran sonrisa en los labios.

Y sé que he perdido a Drum, lo sé, pero poco a poco empiezo a acostumbrarme a las noches sin él. Cuando no puedo dormir saco el violín de la funda y dedico mis noches enteras a tocar junto a la ventana, viendo las estrellas.

Mi violín; mi guía, mi evasión, mi pasión, mi válvula de escape, mi felicidad.

3 comentarios:

  1. Me ha entrado mono de violín!!
    es precioso lo que as escrito, sobre todo el final aunque bastante triste...

    ánimo! entre tu violín y el tiempo superaras esto ;)

    un beso!

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  2. Muchas gracias Enri, siempre es bueno saber que hay gente que te sigue :)
    Muchas gracias, un beso!

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  3. seguro que tendras mas dias asi, y mucho mejores tambien :)
    Debe de ser genial saber tocar un instrumento, ami me gusta la guitarra pero es tan dificil :(
    Un beso!!

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