En nada encuentro.
Dentro de poco podréis oír música a mansalva desde Salamanca, acordes perfectos, desafinaciones, fiesta, risas, risas y más risas, amoríos... y todo esto en tan sólo unos pocos días.
IMPACIENCIA
Sólo quiero rememorar hechos pasados, recordar esos abrazos, ese amor que me mataba.
miércoles, 30 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Vuelta a empezar
Nuestro primer beso fue en un banco del campus de Salamanca. Nuestro último beso fue hace apenas 24 horas, entre lágrimas y palabras de amor.
Recuerdo la primera vez que te vi. Era lunes, no sabría decirte qué día de qué mes, sólo recuerdo tu pelo oscuro haciendo contraste con tus preciosos ojos, allí, con tus quince años, deseando con todas mis fuerzas que algún día te fijaras en mí, una enana de catorce años con flequillo. Y ahora, a punto de cumplir tus dieciocho, no puedo menos que acordarme de ese día en el que me propuse que algún día serías mío, y hacer memoria de todas las cosas que han pasado.
Desde entonces, han ocurrido tantas cosas... nos hemos acercado, nos hemos vuelto a alejar... como dos imanes polarizados a su antojo. Atraídos, repelidos, atraídos, repelidos... siempre era volver a empezar.
¿Y ahora? Después de casi un mes de malas miradas, insultos, llantos e indiferencia, ha vuelto a saltar la chispa. Pero esta vez con un matiz diferente, esta vez puede que sea la definitiva. Y, esta vez, me toca aclararme a mí.
Cada vez que escucho Makes me wonder me acuerdo de nuestro primer beso, de aquella tarde surrealista entre risas y humo. Ahora, dentro de ocho días, entre acordes de jazz y contratiempos, te besaré, como si nunca lo hubiera hecho, te robaré los labios, serán míos para siempre.
Te quiero.
Recuerdo la primera vez que te vi. Era lunes, no sabría decirte qué día de qué mes, sólo recuerdo tu pelo oscuro haciendo contraste con tus preciosos ojos, allí, con tus quince años, deseando con todas mis fuerzas que algún día te fijaras en mí, una enana de catorce años con flequillo. Y ahora, a punto de cumplir tus dieciocho, no puedo menos que acordarme de ese día en el que me propuse que algún día serías mío, y hacer memoria de todas las cosas que han pasado.
Desde entonces, han ocurrido tantas cosas... nos hemos acercado, nos hemos vuelto a alejar... como dos imanes polarizados a su antojo. Atraídos, repelidos, atraídos, repelidos... siempre era volver a empezar.
¿Y ahora? Después de casi un mes de malas miradas, insultos, llantos e indiferencia, ha vuelto a saltar la chispa. Pero esta vez con un matiz diferente, esta vez puede que sea la definitiva. Y, esta vez, me toca aclararme a mí.
Cada vez que escucho Makes me wonder me acuerdo de nuestro primer beso, de aquella tarde surrealista entre risas y humo. Ahora, dentro de ocho días, entre acordes de jazz y contratiempos, te besaré, como si nunca lo hubiera hecho, te robaré los labios, serán míos para siempre.
Te quiero.
viernes, 18 de marzo de 2011
Día de suerte
Hoy, es la primera vez que salgo contenta de una audición de violín.
Cuando he salido al escenario, he sentido una energía en el ambiente, algo que me decía que ya estaba bien de tropezar tantas veces, que no estaba bien acostumbrarse a tener la cara húmeda. Y, de repente, mis dedos han comenzado a galopar entre las cuatro cuerdas del violín, como tantas otras veces, pero esta vez sin miedo, con la seguridad de alguien que poco a poco empieza a ser feliz. El público ha concluido mi actuación con un gran aplauso, mientras yo me dirigía a la salida con mi violín, y mi arco en la mano derecha, mi partitura del Preludio y Allegro de Fritz Kreisler en la izquierda, y una gran sonrisa en los labios.
Y sé que he perdido a Drum, lo sé, pero poco a poco empiezo a acostumbrarme a las noches sin él. Cuando no puedo dormir saco el violín de la funda y dedico mis noches enteras a tocar junto a la ventana, viendo las estrellas.
Cuando he salido al escenario, he sentido una energía en el ambiente, algo que me decía que ya estaba bien de tropezar tantas veces, que no estaba bien acostumbrarse a tener la cara húmeda. Y, de repente, mis dedos han comenzado a galopar entre las cuatro cuerdas del violín, como tantas otras veces, pero esta vez sin miedo, con la seguridad de alguien que poco a poco empieza a ser feliz. El público ha concluido mi actuación con un gran aplauso, mientras yo me dirigía a la salida con mi violín, y mi arco en la mano derecha, mi partitura del Preludio y Allegro de Fritz Kreisler en la izquierda, y una gran sonrisa en los labios.
Y sé que he perdido a Drum, lo sé, pero poco a poco empiezo a acostumbrarme a las noches sin él. Cuando no puedo dormir saco el violín de la funda y dedico mis noches enteras a tocar junto a la ventana, viendo las estrellas.
Mi violín; mi guía, mi evasión, mi pasión, mi válvula de escape, mi felicidad.
jueves, 17 de marzo de 2011
Adiós.
No se dio cuenta, o no quiso, al menos.
Los lunes solía sentarme en un banco a escribir, y cuando él llegaba se sentaba conmigo, aunque fuera simplemente para charlar. Esta vez no fue exactamente así. Llegó tarde y no pude contarle que le echaba terriblemente de menos, que no podría aguantar esta situación mucho más tiempo. Quería decirle mil cosas, como que aquel día cometí el peor error de mi vida dejándote escapar y no haciendo nada por remediarlo.
Pero en lugar de decirle todo eso, me limité a gritarle y a hablarle de malos modos, porque cuando ahora estoy con él, no me sale decirle nada bonito, porque de una forma u otra se lo merece. Pero sí, ya le he pedido perdón por haberle tratado así. Y vamos a solucionar todo esto de una vez por todas.
Los lunes solía sentarme en un banco a escribir, y cuando él llegaba se sentaba conmigo, aunque fuera simplemente para charlar. Esta vez no fue exactamente así. Llegó tarde y no pude contarle que le echaba terriblemente de menos, que no podría aguantar esta situación mucho más tiempo. Quería decirle mil cosas, como que aquel día cometí el peor error de mi vida dejándote escapar y no haciendo nada por remediarlo.
Pero en lugar de decirle todo eso, me limité a gritarle y a hablarle de malos modos, porque cuando ahora estoy con él, no me sale decirle nada bonito, porque de una forma u otra se lo merece. Pero sí, ya le he pedido perdón por haberle tratado así. Y vamos a solucionar todo esto de una vez por todas.
domingo, 13 de marzo de 2011
Drum
Le echo de menos.
Echo de menos cuando me pasaba la tarde entera sin hacer nada productivo, pero estaba con él, y apoyaba mi cabeza en su hombro para poder dormir.
Echo de menos cuando nos poníamos a cantar canciones y nos reíamos y les sacábamos defectos.
Echo de menos cuando en mis noches de nervios me llamaba y me tranquilizaba, aunque él estuviera tan nervioso o más que yo.
Echo de menos cuando sin venir a cuento me daba un abrazo de esos que me levantaban del suelo.
Echo de menos decirle que tenía los ojos bonitos, y que me respondiera que le había alegrado el día.
Echo de menos que en mitad de la noche me mandara un sms porque se acordaba de mí.
Echo de menos despeinarle, y que se enfadara conmigo de broma.
Echo terriblemente de menos estar con él. Y todo por un error.
Y por todo esto, si mañana se viene conmigo, pienso decirle que le quiero, y que soy tonta, que echo de menos cada segundo juntos, cada rasgo de su cara, y que de los errores se aprende. Y si no, me prometo a mí misma que no habrá segundas oportunidades, me prometo olvidarle de verdad.
Echo de menos cuando me pasaba la tarde entera sin hacer nada productivo, pero estaba con él, y apoyaba mi cabeza en su hombro para poder dormir.
Echo de menos cuando nos poníamos a cantar canciones y nos reíamos y les sacábamos defectos.
Echo de menos cuando en mis noches de nervios me llamaba y me tranquilizaba, aunque él estuviera tan nervioso o más que yo.
Echo de menos cuando sin venir a cuento me daba un abrazo de esos que me levantaban del suelo.
Echo de menos decirle que tenía los ojos bonitos, y que me respondiera que le había alegrado el día.
Echo de menos que en mitad de la noche me mandara un sms porque se acordaba de mí.
Echo de menos despeinarle, y que se enfadara conmigo de broma.
Echo terriblemente de menos estar con él. Y todo por un error.
Y por todo esto, si mañana se viene conmigo, pienso decirle que le quiero, y que soy tonta, que echo de menos cada segundo juntos, cada rasgo de su cara, y que de los errores se aprende. Y si no, me prometo a mí misma que no habrá segundas oportunidades, me prometo olvidarle de verdad.
sábado, 12 de marzo de 2011
Violin
No hay nada que más ame en este mundo que a esa pequeña caja de resonancia de madera, con sus cuatro cuerdas (mi, la, re y sol), sus clavijas, su mentonera, su arco. Mi violín es mi compañero, mi amigo, el único que me conoce realmente, el que expresa mis estados de ánimo, a quien dedico la mayor parte de mis días.
Sé que a veces no le dedico todo el tiempo que debería, o que pago mis rabietas o mis frustraciones con él, pero sé que es lo que me dará de comer, lo que me dará un futuro estable, lo que heredarán mis futuros hijos.
Cuando yo muera, quiero que mi violín, (que no es un Stradivari, ni un Guarneri, pero es mío) sea dado a otra persona, y que viaje por todo el mundo, sabiendo que un aparte de mí va con él, y de esta forma conseguir ser inmortal. Como en la película "El violín rojo".
Sé que a veces no le dedico todo el tiempo que debería, o que pago mis rabietas o mis frustraciones con él, pero sé que es lo que me dará de comer, lo que me dará un futuro estable, lo que heredarán mis futuros hijos.
Cuando yo muera, quiero que mi violín, (que no es un Stradivari, ni un Guarneri, pero es mío) sea dado a otra persona, y que viaje por todo el mundo, sabiendo que un aparte de mí va con él, y de esta forma conseguir ser inmortal. Como en la película "El violín rojo".
Origin
Y aquí estoy, empezando este nuevo reto, esta nueva experiencia llamada blog, en la que intentaré explicar mis inquietudes, mis sentimientos, mis recuerdos.
Yo nunca he tenido mucha imaginación, de hecho, las personas que me conocen podrían decir tranquilamente que me paso la vida entera diciendo bobadas y gritado. Pero cuando me pongo delante de un papel, y visualizo la idea sobre la que quiero hablar, me sale solo. Especialmente si quiero hablar sobre una persona. Llamémosle Drum.
Drum es un chico moreno, de ojos verdes, que es el que hace que ría de día y llore de noche. O, por lo menos, eso era antes, hasta que el destino, el tiempo y algunas palabras cortantes lo estropearon todo. Por cierto, también es músico. Pero tampoco quiero irme de la lengua en mi primera entrada, tendré que dejar algo para el próximo día.
A partir de ahora, relataré cada cosa que suceda en mi vida, tanto la personal, como la profesional. Espero que os guste.
Yo nunca he tenido mucha imaginación, de hecho, las personas que me conocen podrían decir tranquilamente que me paso la vida entera diciendo bobadas y gritado. Pero cuando me pongo delante de un papel, y visualizo la idea sobre la que quiero hablar, me sale solo. Especialmente si quiero hablar sobre una persona. Llamémosle Drum.
Drum es un chico moreno, de ojos verdes, que es el que hace que ría de día y llore de noche. O, por lo menos, eso era antes, hasta que el destino, el tiempo y algunas palabras cortantes lo estropearon todo. Por cierto, también es músico. Pero tampoco quiero irme de la lengua en mi primera entrada, tendré que dejar algo para el próximo día.
A partir de ahora, relataré cada cosa que suceda en mi vida, tanto la personal, como la profesional. Espero que os guste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
