No se dio cuenta, o no quiso, al menos.
Los lunes solía sentarme en un banco a escribir, y cuando él llegaba se sentaba conmigo, aunque fuera simplemente para charlar. Esta vez no fue exactamente así. Llegó tarde y no pude contarle que le echaba terriblemente de menos, que no podría aguantar esta situación mucho más tiempo. Quería decirle mil cosas, como que aquel día cometí el peor error de mi vida dejándote escapar y no haciendo nada por remediarlo.
Pero en lugar de decirle todo eso, me limité a gritarle y a hablarle de malos modos, porque cuando ahora estoy con él, no me sale decirle nada bonito, porque de una forma u otra se lo merece. Pero sí, ya le he pedido perdón por haberle tratado así. Y vamos a solucionar todo esto de una vez por todas.
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